Un poco de inteligencia
Un día una maestra estaba explicando la teoría de la evolución a sus alumnos de 6 años.
Ella preguntó a uno de los niños: "¿Tommy, ves ese árbol afuera?"
"¡Sí!" - respondió tímidamente.
La profesora dijo: "¿Ves el césped de afuera?"
"¡Sí!" - contestó el niño.
La maestra continuó: "Tommy... ¿Puedes salir del aula, mirar hacia arriba y decirnos si puedes ver el cielo?"
Tommy regresó luego de unos minutos y respondió: "¡Sí, yo pude ver el cielo!"La profesora le preguntó: "¿Pudiste ver a Dios?"
Tommy inocentemente contestó: "¡No!, no pude ver a Dios."
"¡Ese es el punto!" - dijo la maestra - "¡No podemos ver a Dios, sencillamente porque Él no existe!"
Inmediatamente, una niña levantó su mano diciendo: "¿Puedo hacer unas preguntas a Tommy?"
La profesora aceptó.La niñita preguntó: "¿Tommy, ves ese árbol afuera?"
"¡Sí!" - respondió.
La chiquilla dijo: "Tommy... ¿Puedes ver a la maestra?"
"¡Sí!" - contestó el niño.
La niña continuó: "Tommy... ¿Puedes ver el cerebro de la profesora?"
Tommy respondió: "¡No! ¡No puedo ver su cerebro!"
Finalmente la niñita dijo: "¡Según lo que hemos aprendido hoy, la maestra no tiene cerebro!"
La clase enmudeció por varios minutos. La profesora jamás se olvidaría de aquellas sabias palabras provenientes de la pequeña. Aquella mañana, sus pobres argumentos habían sido triturados por una niña de 6 años.
Con razón, la Biblia dice en Salmos 14:1 "Dice el necio en su corazón: No hay Dios."
La verdad es que Dios existe, y no solo ello, Dios desea vivir en tu interior.
Recopilado y editado por: Mario Rodríguez
reflexionesparaelalma@labibliadice.org
Ella preguntó a uno de los niños: "¿Tommy, ves ese árbol afuera?"
"¡Sí!" - respondió tímidamente.
La profesora dijo: "¿Ves el césped de afuera?"
"¡Sí!" - contestó el niño.
La maestra continuó: "Tommy... ¿Puedes salir del aula, mirar hacia arriba y decirnos si puedes ver el cielo?"
Tommy regresó luego de unos minutos y respondió: "¡Sí, yo pude ver el cielo!"La profesora le preguntó: "¿Pudiste ver a Dios?"
Tommy inocentemente contestó: "¡No!, no pude ver a Dios."
"¡Ese es el punto!" - dijo la maestra - "¡No podemos ver a Dios, sencillamente porque Él no existe!"
Inmediatamente, una niña levantó su mano diciendo: "¿Puedo hacer unas preguntas a Tommy?"
La profesora aceptó.La niñita preguntó: "¿Tommy, ves ese árbol afuera?"
"¡Sí!" - respondió.
La chiquilla dijo: "Tommy... ¿Puedes ver a la maestra?"
"¡Sí!" - contestó el niño.
La niña continuó: "Tommy... ¿Puedes ver el cerebro de la profesora?"
Tommy respondió: "¡No! ¡No puedo ver su cerebro!"
Finalmente la niñita dijo: "¡Según lo que hemos aprendido hoy, la maestra no tiene cerebro!"
La clase enmudeció por varios minutos. La profesora jamás se olvidaría de aquellas sabias palabras provenientes de la pequeña. Aquella mañana, sus pobres argumentos habían sido triturados por una niña de 6 años.
Con razón, la Biblia dice en Salmos 14:1 "Dice el necio en su corazón: No hay Dios."
La verdad es que Dios existe, y no solo ello, Dios desea vivir en tu interior.
Recopilado y editado por: Mario Rodríguez
